Con coraje, una madre desde el exterior busca a su hijo desaparecido hace 35 años

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El hijo de Eumires Morales fue desaparecido forzadamente en Cali en 1985 y a raíz de los esfuerzos que hizo para buscarlo tuvo que exiliarse.

La Unidad de Búsqueda le realizó la toma de muestra genética a Eumires Morales en Estados Unidos, quien a sus 84 años presenta un delicado estado de salud. 

(Mayo 10 de 2021 – @UBPDcolombia) Desde 1985 la familia Quiñónez Morales emprendió la búsqueda de Henry, quien para la época que desapareció tenía apenas 23 años y trabajaba ejerciendo labores de mecánica industrial, carrera que estudió en el SENA. Él se destacaba por ser un excelente deportista, amante del fútbol y ejercía un liderazgo comunitario en el barrio República de Israel, suroriente de Cali, desarrollando acciones culturales como ferias del libro, entre otras.

El día 13 de mayo de ese año, justo antes de celebrarse el día de la madre en Colombia, Henry salió de la casa de una tía ubicada en la parte nororiental de Cali y nunca más regresó.  “Mi hermano no tenía ninguna vinculación política. A varios amigos de Henry también los desaparecieron por el mismo tiempo, 5 o 6 personas desaparecieron por los mismos días, varios familiares de estos muchachos están en Alemania”, relata Mercy Quiñónez Morales.

Han sido más de 35 años en los cuales las respuestas para esta familia han llegado a cuenta gotas. La madre de Henry, doña María Eumires Morales Ossa ha recorrido un largo camino para encontrar la verdad de la desaparición de su hijo. Por batallones militares, instalaciones de policía, hospitales, morgues, llevó sus pasos, hasta tocar la puerta de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (ASFADDES) donde llegó a ser la cofundadora de la seccional Valle de esta organización.

Producto del activismo de la madre de Henry en la búsqueda de su hijo, aumentaron las amenazas en contra de ella y su grupo familiar por lo que tuvieron que irse al exterior. La primera en exiliarse fue su hija Mercy con 15 años de edad.

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“Salí en 1986 por la persecución familiar. Mi migración fue una pesadilla. Es como si hubiera venido un huracán y se hubiera llevado todo. Mi mamá quedó sola, cansada, traumatizada de ir a los hospitales a ver cadáveres. Sintió que no tenía cómo enfrentar un “aparato tan grande”. Esto es un dolor que no tiene cabeza, que no tiene pies. Todos queremos saber ¿qué sucedió?”, dice Mercy Quiñonez.

Aun estando lejos, la búsqueda de Henry no se detuvo. El activismo de doña Eumires se siguió fortaleciendo y poco a poco se fue trasladando también a su hija Mercy. Sin embargo, encontrar respuestas de un ser querido desaparecido desde el exilio no es algo fácil.

Como Mercy y Eumires, hoy existen miles de familiares de personas desaparecidas forzadamente y en el marco del conflicto armado que tuvieron que salir de Colombia a raíz de la violencia.

Sin embargo, el exilio no implicó el final de su búsqueda, ellas y ellos han logrado organizarse para abrir caminos que les permitan incidir en las decisiones de entidades estatales como la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, para garantizar, entre otras cosas, el acceso a la participación en la búsqueda de sus seres queridos, aun cuando se encuentren en el exilio. Tal es el caso del Grupo Europa, Estados Unidos y el Cono Sur de Familiares de Personas Desaparecidas en Colombia, del cual hacen parte Mercy y Eumires. 

¿Cómo avanza la búsqueda?

Desde su conformación, la Unidad de Búsqueda ha recibido alrededor de 90 solicitudes de colombianos exiliados en el exterior y que buscan a sus seres queridos desaparecidos como la familia Quiñónez Morales.

En este sentido, la Unidad de Búsqueda ha venido adelantando un trabajo colaborativo y de incidencia con el Grupo Europa, Estados Unidos y el Cono Sur de Familiares de Personas Desaparecidas, a fin de identificar las barreras históricas en la búsqueda que han enfrentado los familiares de personas desaparecidas que se encuentran en el exterior.

“El exilio es un territorio más de este país y el Estado tiene la obligación de proteger a las personas que han tenido que irse. El diálogo permanente con las y los familiares que se encuentran en el exterior nos ha permitido conocer sus necesidades y nos ha empujado a buscar salidas, encontrar caminos y revisar los métodos que permitan la búsqueda efectiva de las personas desaparecidas cuyos familiares se encuentran fuera del país”, afirmó Luz Marina Monzón Cifuentes, directora general de la Unidad de Búqueda.

En este sentido, el pasado mes de abril, ateniendo la grave situación de salud en la cual se encuentra Eumires Morales, la Unidad de Búsqueda logró llevar a cabo la toma de muestra genética directamente en su casa en Estados Unidos y abrir así un camino en la implementación en el exterior de un acción humanitaria tan importante y fundamental que permita en Colombia realizar los cruces de ADN necesarios con los cuerpos recuperados para el proceso de identificación que lleva a cabo el Instituto Nacional de Medicina Legal.

“Yo creo que para todas las familias esto es bien importante, no solo para nosotros sino para todas las familias que tenemos este flagelo tan horrible de nuestros desaparecidos. Entonces es como esa esperanza, esa nueva esperanza que llega a la vida de uno”, afirmó Eumires, para quien poder aportar su muestra genética representa la tranquilidad de que la búsqueda de su hijo Henry continuará, aun cuando ella ya no esté.   

La Unidad de Búsqueda seguirá avanzando en la implementación de acciones humanitarias que permitan contribuir con el alivio el dolor de quienes desde el exilio viven en la incertidumbre de no saber qué pasó con sus seres queridos, pues la búsqueda, como el amor de una madre, no tiene fronteras.   

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