Abuela encontró a su nieto desaparecido tras 18 años de búsqueda

Unidad de Búsqueda - Cúcuta
  • Deiby fue reclutado por un grupo armado bajo la falsa promesa de conseguir un trabajo.
  • Tres cuerpos de personas que fueron desaparecidas en circunstancias del conflicto armado se entregaron dignamente a sus familias en Cúcuta.

(Cúcuta, Norte de Santander, 13 de marzo de 2021 – @UBPDColombia). Fredis Pereira recibió el cuerpo de su nieto, Deiby, quien tenía 21 años al momento de su desaparición en Bucaramanga. La articulación entre la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y la Fiscalía General de la Nación, permitió contribuir al alivio del sufrimiento de tres familias.

“Tranquila, nonita, yo vuelvo en diciembre”, fueron las últimas palabras que le dijo Deiby a su abuela, quien le dio la bendición luego de pedirle que no se fuera. El 7 de septiembre de 2003, la necesidad de conseguir un trabajo impulsó a su nieto, un zapatero santandereano, junto a otros tres muchachos con los que jugaba fútbol, a subirse a un carro rojo sin tener conocimiento de que serían reclutados por un grupo paramilitar.

A medida que se escuchaban los rumores de los vecinos o recibían llamadas sobre la ubicación de sus hijos, Fredis y una de las madres de los desaparecidos del barrio ahorraban dinero para ir a los municipios y veredas que les mencionaban en su búsqueda. “Lo busqué en todas partes, incluso, yo veía a un muchacho durmiendo en la calle y me agachaba a verle la cara a ver si era él”, relató la abuela de Deiby.

Dos años más tarde, un familiar lejano que también había sido reclutado por el mismo grupo armado, logró escapar y le contó a la abuela Fredis que lamentablemente su nieto había fallecido a los tres meses de su desaparición, durante un enfrentamiento armado en el departamento del Meta.

Esta fue la última noticia que se tuvo de Deiby hasta que en el 2020, en un trabajo articulado entre la Fiscalía General de la Nación y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, se realizó un acercamiento con la familia a través de diálogos, en su mayoría virtuales debido a la pandemia del COVID-19. Después de 18 años, al fin había una respuesta. Mediante el cotejo de muestras genéticas que habían sido entregadas por la familia en 2013, la Fiscalía logró identificar que un cuerpo que permanecía en un cementerio de Villavicencio correspondía al de Deiby, en el marco de la intervención de los cementerios de los Llanos Orientales impulsada por organizaciones de víctimas y de derechos humanos como el Colectivo Orlando Fals Borda y el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímes de Estado (Movice). El paso siguiente era la entrega digna.

“Con la UBPD y la Fiscalía entendimos cómo se identificó a Deiby y concertamos qué queríamos durante la entrega digna. Todo se agilizó gracias a la ayuda de la Unidad de Búsqueda”, aseguró Fredis Pereira.

Una ceremonia religiosa antecedió la inhumación del cuerpo en un osario de la ciudad de Cúcuta elegido por la familia. Los girasoles, la última flor que le fue regalada a la abuela Fredis por su nieto, estuvieron presentes durante el acto solemne.

Junto a Fredis y su familia, otras dos familias recibieron el cuerpo de sus seres queridos desaparecidos. Uno de ellos falleció en 2004 en un presunto enfrentamiento armado en Cundinamarca. El segundo fue reclutado de manera forzada hace 37 años -siendo menor de edad- en el departamento de Norte de Santander por un grupo guerrillero.

A lo largo de su camino de búsqueda, estas familias recibieron diversos apoyos de organizaciones como la Fundación PROGRESAR, el Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos (CPDH) y el acompañamiento psicosocial de la Unidad para las Víctimas (UARIV) durante la entrega digna.

Según Luz Marina Monzón, Directora General de la Unidad de Búsqueda, “desde su puesta en funcionamiento, en agosto de 2018, este mecanismo ha contribuido a aliviar el sufrimiento de las familias de más de cien personas desaparecidas, agilizando el proceso de entrega digna de sus seres queridos en departamentos como Meta, Caquetá, Guaviare, Cundinamarca y Chocó, en articulación y

coordinación con otras instituciones involucradas en la búsqueda. Aún en medio de esta pandemia, la búsqueda no se detiene”.

Luego de casi dos décadas de incertidumbre, la abuela Fredis y dos familias más lograron saber qué pasó y dónde estaban sus seres queridos. La búsqueda humanitaria de las personas desaparecidas contribuye a aliviar el dolor de las más de 120 mil familias que han padecido el hecho atroz de la desaparición en el conflicto armado. En Norte de Santander, según el Centro Nacional de Memoria Histórica, son 5.543 las personas desaparecidas por hechos relacionados al conflicto armado.

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